jueves, 17 de agosto de 2017

Leche y galletas...

Cuando venía en uno de aquellos 3 aviones que tuve que tomar para llegar a Salvador en Mayo pasado, se me vino a la mente la triste idea de que iba a dejar de ver mis programas favoritos de los canales de televisión de Colombia. Aunque no soy una asidua televidente, si me gustaba mucho ver los noticieros en las noches, para mantenerme informada de todo lo que pasaba en el día, en Colombia y en el mundo, y alguno que otro concurso de talentos. Luego recordé que en mi país yo ya había visto por internet la transmisión de esos noticieros, en la página oficial de los canales de televisión, cuando por alguna razón mi esposo estaba viendo otro canal de televisión diferente al que yo quería ver. Entonces sentí un respiro de alivio...

Ya  unos días después de desempacar maletas y tratar de adaptarme a mi nueva vida, vino el sentimiento de desarraigo, donde uno empieza a extrañar todo de su país, y ahí me acordé de querer ver la televisión de Colombia. Entonces prendí el computador, alisté mi leche y mis galletas y me puse muy feliz de poder ver el noticiero de mi país. Cual sería mi sorpresa, cuando luego de varios intentos, después de querer accesar a las  páginas de televisión en vivo que yo veía en  Colombia,  en la pantalla aparecían avisos como: contenido restringido en su territorio, o no se permite acceder a este contenido desde su IP. En ese momento sentí mucha frustración, porque como los canales de televisión a los que quería acceder, aunque son privados, son gratuitos en Colombia, y no pertenecen a la televisión paga o por suscripción, no imaginé que pudiera suceder eso. Entonces me tuve que comer mis galletas y mi leche mirando para el techo...


Hoy leyendo el artículo de los profesores Bonilla y Pretto, me doy cuenta que por el deseo hegemónico de vender las pautas publicitarias están cohartando el derecho que tenemos todos los ciudadanos al acceso a los contenidos de internet sin importar en que lugar del planeta nos encontremos, ya que estas dos empresas de televisión  al no poder lucrarse de una persona que quiera ver sus programas desde Brasil, porque no va a consumir los productos que pautan en sus transmisiones,  bloquean sus contenidos en vivo. Siento que con estas acciones están restringiendo el derecho que tenemos los ciudadanos a estar informados, a la comunicación y a disfrute del tiempo libre en igualdad de condiciones. Las empresas de telefonía y televisión quieren segmentar sus contenidos, controlando el flujo de la información a su antojo. Pensé que eso solo pasaba con las empresas que ofrecen estos servicios por suscripción, pero en el caso de Colombia las empresas de televisión que son gratuitas también están bloqueando contendidos para ser transmitidos fuera del país. 

Otra de las reflexiones que me suscitó la lectura del texto propuesto, fué la de la Programación como actividad obligatoria de la enseñanza secundaria en Madrid. En Colombia nos estamos pareciendo en ese sentido a Brasil, donde la enseñanza de programación se hace mayormente en las escuelas privadas. Mi esposo que es docente de informática en Bachillerato (lo que sería el Ensino Medio acá en Brasil) me cuenta que en el colegio donde el enseña, que es privado, se enfocan mucho en que los estudiantes aprendan a crear sitios Web, aplicaciones para Smartphones, juegos y robótica. Cosa que no acontece en las escuelas públicas. 

La falta de unos lineamientos curriculares estandarizados para la asignatura de Informática por parte del Ministerio de Educación Nacional, permite que cada colegio de Colombia tenga libertad de escoger que enseñar a sus estudiantes en esta área, siguiendo solamente algunas sugerencias que este Ministerio hace, pero que muchos colegios interpretan a su antojo y conveniencia, ya que no cuentan con docentes capacitados para poder enseñar programación, o por otro lado por un hecho aún más preocupante que me comenta mi esposo al respecto, referido a que observa que entre sus mismos compañeros docentes, los cuales manejan el tema de la programación, existe también resistencia a enseñar a sus estudiantes a programar, porque argumentan erradamente que estas habilidades no les serán útiles a los estudiantes en su vida práctica, y para muchos es más fácil dedicarse a enseñar a sus alumnos, meras herramientas y conocimientos de ofimática. No ven en la enseñanza de la programación todas esas potencialidades para contribuir a formar ciudadanos creadores de conocimientos, que compartan sus creaciones, que investiguen, que socialicen su producción y que sugieran mudanzas a la sociedad.

Con este panorama, es difícil que podamos ver cambios palpables en la población estudiantil que accede a colegios públicos, y en ese sentido, se está continuando con una lógica hegemónica y capitalista, donde los hijos de personas adineradas son quienes tienen en su poder el conocimiento para hacer programación, dejando a los hijos de la gente pobre como solos consumidores de tecnologías, sin permitirles poder acceder a conocimientos de como crear sitios Web, aplicativos, juegos etc que es lo que necesitamos actualmente en Colombia, pues encontramos un déficit de personas capacitadas en informática y progamación. 

Los dos temas que traje a discusión en esta entrada del blog, tienen como componente en común, que en la práctica no existe aún un acceso igualitario a las tecnologías, sea por bloqueos en el flujo de la información, o sea por desigualdades en el acceso al aprendizaje de las tecnologías, estos entre muchos otros factores. Por ahora tendré que seguir comiendo leche y galletas mientras leo por internet las noticias de mi país en el periódico escrito que aún no se les ha ocurrido bloquear. 




Referencias:

PRETTO, Nelson; BONILLA, Maria Helena. O Marco Civil da Internet: desafios para a educação (Artigo apresentado no EPENN 2014 - Trabalho encomendado para o GT 16 - Educação e Comunicação)